Antes de escribir un solo nombre, define dos números: cuánto puedes gastar y cuánta gente cabe en tu lugar ideal. El más bajo de los dos marca el tope real de invitados. Como regla práctica, calcula entre el 50 y el 60 por ciento de tu presupuesto total para banquete y bebida, porque suele ser el gasto más grande y crece con cada persona.
Un ejemplo: si tu salón admite 120 personas pero el presupuesto solo alcanza para 90, tu lista no puede pasar de 90. Fija ese número primero y trabaja hacia atrás. Tener el límite claro convierte cada decisión difícil en una resta sencilla, no en una discusión interminable.
