Lo habitual es poner la fecha límite para confirmar tres o cuatro semanas antes de la boda, que es cuando el catering, la finca y el plano de mesas empiezan a pedir números. Organiza los recordatorios a partir de esa fecha, no del día de la boda:
- Una semana antes de la fecha límite: un aviso suave, solo a quien no ha respondido.
- El mismo día de la fecha límite o uno o dos días después: el último recordatorio.
- Los días siguientes: una llamada a quien siga sin dar señales.
- Después: el número definitivo al catering.
El aviso de una semana antes es el que más respuestas consigue. Llega cuando el invitado todavía puede mirar sus turnos, organizarse con los niños o buscar vuelos, y no suena a reproche porque el plazo aún no ha vencido. No lo adelantes mucho más: un recordatorio con tres semanas de margen suele recibir un «¡sí, sí, ahora te digo!» y luego nada. Si aún no has enviado las invitaciones, calcula cuándo enviar las invitaciones de boda para que te dé tiempo a todo esto.
